jueves 12 de noviembre de 2009

Los pies en el suelo; la defensa todavía falla


Paradojicamente, casi inexplicablemente, la Juve es el equipo menos goleado de la Champions League, con un único gol encajado en cuatro jornadas (de Plasil para le Bordeaux). Porque el potencial ofensivo de la Juve está fuera de toda discusión, pero la defensa ha sido el quebradero de Ferrara desde que empezó la temporada. Es cierto que el mister prefiere marcar a evitar que le marquen y, en consecuencia, arriesga. Algo que está bien, pero a día de hoy, la defensa no se ha mostrado al nivel adecuado como para confiar plenamente en que guarde los muebles de Diego, Camoranesi, Amauri, Trezeguet, etc. Porque trece goles en doce partidos son más de los debidos, porque a veces ha comprometido el resultado (como contra el Bologna y el Nápoles) y porque cuatro partidos con un pasivo de dos o más goles son intolerables, algo que está fuera del adn de la Juve.

Sería indecoroso culpar de todo esto sólo a la línea defensiva. No. El centro del campo, que en ocasiones no ha dado la protección adecuada a los defensores también tiene su parte de culpa. En general todo el equipo, que aún no se maneja bien sin el balón. Y Ferrara sabe,que aunque resalte la calidad de sus defensas, que "son todos internacionales", el mecanismo defensivo ha de ser perfeccionado. Porque marcar un gol más que el rival es fundamental, pero la historia dice que los campeonatos los gana el que menos recibe. Y la Juventus en ese aspecto no va por el buen camino, puesto que ni siquiera ha podido aprovechar las cualidades de Buffon, que en muchas ocasiones ha pagado la impotencia de la defensa. Una serie de defectos que un equipo con la ambición de la Juventus debe resolver lo más rápido posible, quizá acudiendo al próximo período de fichajes.

El sábado pasado, por ejemplo, la Atalanta de Conte explotó al máximo la debilidad de la Juve en los laterales, tanto que sus dos goles llegaron desde la banda; uno desde la derecha y otro desde la izquierda (los tres del Nápoles en la jornada anterior también). Con dos puntas, Doni y Tiribocchi y dos extremos muy adelantados, Valdés y Ceravolo, puso en serios problemas a la defensa juventina. Cannavaro y Chiellini tuvieron que centrarse en los dos delanteros centrales, dejando al descubierto a Cáceres y Grosso en el uno contra uno.

Es cierto que en la primera parte, con el 0-0 en el marcador, el equipo de Conte no creó más que una ocasión reseñable, pero es igualmente real que el 2-5 se fraguó, casi por casualidad, en los últimos minutos y sería un error escudarse en él. Porque con el marcador de 2-3, la Atalanta dio lo mejor de sí, creando excesivo peligro, gracias a una condición física superior a la de la Juventus, que parecía demasiado cansada. Especialmente Cannavaro, que ha perdido un poco del impetu con el que comenzó la temporada, pero que arregla sus defectos con unos excelente s sentido táctico y lectura del juego. Pero, como decíamos, el problema se centra, valga el juego de palabras, en los lados. Cáceres no es lateral. Ahí cumple, pero sin más, sufriendo. Los rivales buscan el perfil de banda y el uruguayo por ahí pierde siempre o casi. En la izquierda la situación de Grosso no es mucho mejor: impagable el desdoble ofensivo, aportando una vía más a la circulación de balón y ensanchando el equipo, pero en defensa le falta velocidad explosiva y le cuesta reaccionar, como vimos en el gol de Ceravolo (2-3).

Son detalles que el equipo está mejorando poco a poco. Por ejemplo, después de dos partidos espectaculares, Felipe Melo cayó en una fase de amnesia total, donde acostumbraba a regalar balones a los rivales y ahora se ha convertido en un gigante insuperable. Igual que Poulsen, que por fin demuestra quien es a los que no creyeron en él. Una garantía absoluta en la cobertura. Seguramente sean eso, pequeños detalles de un equipo que está formándose todavía. Pero detalles que no pueden dejarse en el aire, porque los títulos, para ganarlos, exigen tenerlo todo perfectamente atado.

domingo 8 de noviembre de 2009

La Juve se reafirma


Atalanta - Juventus, 2-5
Atalanta (4-4-1-1): Consigli; Garics, Talamonti, Peluso, Bellini; Ceravolo, Padoin, Guarente, Valdés; Doni; Tiribocchi (44' st Madonna). A disposición: Coppola, Bianco, Pellegrino, Radovanovic, Caserta, Tiboni. Entrenador: Conte.
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Cáceres, Cannavaro, Chiellini, Grosso; Felipe Melo, Poulsen; Camoranesi, Diego (45' st Immobile), Giovinco (29' st De Ceglie); Trezeguet. A disposición: Manninger, Grygera, Legrottaglie, Molinaro, Tiago. Entrenador: Ferrara.
Estadísticas Atalanta: disparos 8, disparos a puerta 3, corners 2, fueras de juego 5, posesión de balón 48'2%.
Estadísticas Juventus: disparos 10, disparos a portería 6, corners 4, fueras de juego 7, posesión de balón 51'8%.
Árbitro: Morganti. Amonestó a Padoin, Doni, Guarente, Bellini, Grosso, Felipe Melo, Cannavaro y Trezeguet.
Goles: 37' pt Camoranesi, 38' pt Camoranesi, 7' st Valdés, 11' st Felipe Melo, 27' st Ceravolo, 40' st Diego, 43' st Trezeguet.

La Juve confirma su disputa por el título y se reafirma como un equipo nuevo, que rompe con el pasado y que sabe cómo se cambia. Lo ha hecho Ferrara con un equipo basado en el ataque, la potencia y la creatividad, aunque la consistencia que ha ganado arriba, de momento, la pierde en defensa. Particularmente en los laterales, donde reina la distracción, desubicación y otras muchas cosas que empiecen por 'des-'. Algo que para el espectador se ha convertido en un aliciente, porque los partidos de la Juventus se han convertido en un trhiler continuo que no pueden darse por terminados hasta que aparezca the end. Ayer terminó el misterio a 5' del final, cuando con un gol más propio del billar que del fútbol, Diego hacía el 2-4 y daba por terminada la competición. No el partido, porque sólo tres minutos después, Trezeguet marcaba su 167º gol, igualando a Sivori con la camiseta de la Juve. Dos goles que, unidos a los dos de Camoranesi y al también anterior de Melo, mantienen a la Juve viva en la lucha por el campeonato y confirman su calidad, tanto individual como colectiva. Aunque ayer también se pudieron ver los problemas que arrastra el equipo desde el verano (o incluso antes). Problemas que intentará atajar el bueno de Ferrara, que con el 2-3 decide cubrirse con De Ceglie por Giovinco, durante la pausa que dará paso a las selecciones nacionales. Por ahora, disfrutemos de los cinco goles de ayer (por segunda vez en la temporada) y de una Juve que muestra una idea de juego más que interesante.

Para esto, ha hecho falta la magia de Diego, la garra y la potencia de Melo, pero, sobre todo, la calidad del mejor fichaje del verano, Mauro Germán Camoranesi. Después de una temporada pasada para olvidar, entre lesiones y polémicas y de un inicio de temporada también complicado, el italiano de Tandil marcó ayer por tercera vez en cuatro partidos. Tras haber anotado contra Sampdoria y Maccabi, ayer marcó una doppietta en el breve arco de un minuto (36' y 37'). Aunque el buen momento de Camo no se reduce sólo a la estadística goleadora. No, se ha convertido en la pieza clave del motor ofensivo del equipo, más importante incluso que Diego y lleva varios partidos siendo el mejor (fue también el mejor de todo el partido contra el Nápoles aún jugando sólo la primera media hora). Algo que, seguramente no por casualidad, ha coincidido con el cambio al 4-2-3-1 que le libera mucho más de ciertas tareas indecorosas.

Por su parte, Conte tenía que hacer frente ayer a muchísimas lesiones, pero aún así, la Atalanta lo intentó desde el inicio. Atacando principalmente por las bandas, como hacía su Bari: Valdés, por la izquierda, desnudó las limitaciones de Cáceres y Ceravolo, en la derecha, disfrutaba los latifundios que quedaban detrás de Grosso, que aporta mucho, muchísimo en ataque, pero que tiene una relajación defensiva excesiva. No es casualidad que los dos goles locales llegasen uno por cada banda. Aunque lo intentó, a la Atalanta le faltó toda la precisión del mundo y fue la Juve quien capitalizó primero sus ocasiones. En el 36', Grosso se va forzado hasta la derecha y saca un centro rápido que Camoranesi, como si de Amauri se tratase, remataba anticipándose a Peluso y poniéndola a la izquierda de Consigli. Sólo un minuto después, los mismos protagonistas: centro de Grosso, esta vez desde la izquierda, rechace defectuoso de Peluso y Camoranesi que tiene el tiempo justo de controlar y rematar. El uno-dos estilo Foreman dejó noqueada a la Atalanta, que no reaccionó hata el final de la primera parte, con un disparo de Guarente que encontró respuesta en Buffon.

La reanudación, sin embargo, fue un festival de emociones y jugadas interesantes. Conte, como muchos otros, sabe cual es el punto flojo de la Juve y por ahí mandó atacar. A los siete minutos, Guarente mete un pase diagonal perfecto para Valdés, que enfila y se va de Cáceres para hacer el 1-2. Después de dos goles anulados por justo fuera de juego a la Juve (Melo y Poulsen se unían al también correctamente anulado en el primer tiempo de Trezeguet), un golazo desde fuera del área de Felipe Melo empotraba las esperanzas atalantinas contra las redes (mal) defendidas de Consigli. Con el 1-3, las sensaciones de la Juve volvieron a variar, a languidecer y en el 27', Tiribocchi, recibe de Valdés y sin mirar la pone a la derecha, donde Ceravolo se merienda a Grosso y hace el que era un temible 2-3. Con el equipo de Conte volcado, Ferrara metió a De Ceglie por Giovinco y la Juve retomó el control y la tranquilidad, señal de que entrenador y jugadores aprenden de sus propios errores. Después llegaron los mencionados goles de Diego y Trezeguet. Suficiente para ganar y alejar algunos fantasmas mientras esperamos a que se vacíe la enfermería y que Blanc y Secco coronen el excelente trabajo del verano con el retoque que hace falta en enero. Porque el equipo está y funciona. Basta corregir algunos errores. Nada que la Juve no pueda hacer.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Un paso hacia los octavos (Juventus.it)

Por la imposibilidad de seguir desde España las retransmisiones televisivas de los encuentros de la Juventus en Champions League, la Curva Bianconera ofrece una adaptación del artículo relacionado al Maccabi Haifa - Juventus publicado en Juventus.it:


Maccabi Haifa - Juventus, 0-1
Maccabi Haifa(4-4-2): Davidovitch; Meshumar, Teixeira, Keinan, Masilela; Osman, Boccoli (26’ st Zaguri), Culma (1’ st Ghadir), Arbeitman; Katan; Dvalishvili (11’ st Rafaelov). A disposición: Edri, Harazi, Maymon, Sallallich. Entrenador: Levi.
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Cáceres, Legrottaglie, Chiellini, Grosso; Felipe Melo, Poulsen; Camoranesi, Diego, Tiago (15’ st De Ceglie); Amauri (39’ st Trezeguet). A disposición: Manninger, Grygera, Cannavaro, Molinaro, Immobile. Entrenador: Ferrara.
Árbitro: Hauge (NOR). Amonestó a Masilela, Cuma, Osman y Felipe Melo.
Goles: 47' pt Camoranesi.

Un gol, tres puntos y 100 veces Juventus en Champions League. Gracias a un gol de Camoranesi al final del primer tiempo, los bianconeri se impusieron en el estadio Ramat Gan de Tel Aviv, inflingieron la segunda derrota consecutiva al Maccabi y haciendo una cifra redonda en cuanto a victorias en la máxima competición europea.

Pero lo que realmente importa es el presente. Y lo que es, es un doble triunfo de los chicos de Ferrara gracias al Bordeaux. Los franceses ganaron 2-0 en el Allianz Arena y tienen ya en su mano el billete para los octavos de final. Los bianconeri tienen en su mano su propio destino. En caso de victoria en tierras francesas dentro de dos semanas, estará hecho. En caso contrario, todo se decidirá en el último partido, en casa, contra el Bayern, donde bastará un empate.

Para la vuelta al Ramat Gan, cinco años después del primer viaje a Israel, Ciro Ferrara vuelve a proponer el 4-2-3-1 con alguna novedad. Delante de Buffon, una defensa de cuatro formada por Cáceres, Legrottaglie, Chiellini y Grosso. Felipe Melo y Poulsen como filtro, la línea de tres formada por Camoranesi, Diego y Tiago. Amauri como único punta.

Los bianconeri entienden el valor del partido y parten a mil por hora. En los primeros 10 minutos, el portero Davidovith tiene que hacer tres paradas decisivas, una a Amauri y dos a Diego.

Con el paso de los minutos, el partido se equilibra y también el Maccabi tiene sus opciones y entorno a la media hora, Buffon debe añadir un milagro más a su colección: gran mano para frenar a Dvalishvili, que iba a marcar. Por la otra parte, Davidovith no es menos, y frena a Amauri, asistido por Diego.

Cuando el primer tiempo se avecinaba al final con el 0-0, llegó el gol bianconero: Cáceres llega hasta el fondo por la derecha y mete un centro que cae en los pies de Camoranesi, que marca girándose, también gracias a un toque que desvía. Es el gol que abre el partido y manda los equipos a vestuarios.

Empieza la reanudación con un cambio en el Maccabi: fuera Culma y dentro Ghadir. Los locales salen con la intención de empatar el partido y marcar así el primer gol de la fase de grupos. El gol lo encuentra, sin embargo, la Juve con Amauri, pero el brasileño estaba en fuera de juego en el libre directo de Diego.

Ferrara cambia después de una hora de juego. Sale Tiago y en su lugar entra De Ceglie. Levi agota sus cambios antes de la media hora de la reanudación. Sus hombres lo intentan con generosidad, pero nunca llegan a los dominios de Buffon. Antes del final también hay tiempo para ver a Trezeguet, que sustituye a Amauri. No sucede nada más. La Juventus gana por primera vez en un estadio israelí, consigue la 100ª victoria en la máxima competición europeoa y, sobre todo, se acerca mucho a los octavos de final.

martes 3 de noviembre de 2009

Dos Juventus en tres días


¿Qué ha pasado en sólo tres días? ¿Cómo es posible que la maravillosa Juve que vimos el pasado miércoles se suicidase contra el Nápoles con un final de partido de absoluta locura y debilidad? Una de las causas, reconocida por el propio Ferrara, que lo ha admitido públicamente y en la charla mantenida el lunes con los jugadores por espacio de una hora, son los cambios que hizo el entrenador. Algunos llegaron tarde y otros estuvieron mal hechos. De Ceglie sólo entró con el marcador ya en contra cuando era evidente que alguien necesitaba esa banda para detener las subidas de Maggio y Hamsik y, minutos antes, seguramente Ferrara pecó de optimismo cuando trató de contrarrestar el caudal ofensivo del Nápoles quitando a Poulsen, el último baluarte defensivo de la media, y dando entrada a Amauri con la intención de intimidar y dejar atrás al Nápoles.

Sin duda un elemento a discutir y tener en cuenta, pero no el único. Es pronto para decir que Ferrara no puede obtener el máximo partido del equipo que tiene a disposición y, además, seguramente sea algo incorrecto. No podemos olvidar que el pasado miércoles vimos la mejor Juve en años (desde la época de Capello quizá), por lo que el rendimiento y el trabajo están ahí y no se puede dudar de ellos. Otra cosa es cómo hacer que ese rendimiento sea continuo. Parte de responsabilidad del entrenador, de los jugadores, pero también de las lesiones, que siguen masacrando y minando las cualidades de este equipo. Contra el Nápoles faltó Sissoko, cuya ausencia, al igual que el año pasado, impide ganar al equipo. Pero también Del Piero, Marchisio, Iaquinta... y alguien capacitado para sustituir al pálido Grygera, (el club tendrá que corregir en el próximo mercado de enero, adelantando un fichaje de verano como hicieron en 2008 con Sissoko) que puso un centro (magnífico, eso sí) y desapareció, al igual que Trezeguet, que tras rematarlo a gol sufrió el mismo efecto.

Algo que nos lleva a pensar que seguramente sea una cuestión de mentalidad. La mentalidad de un equipo que necesita estar siempre al 100% en todos los aspectos. El club decidió renunciar al 'regista' y apostó por la potencia y el físico en la medular. Una decisión arriesgada que encontraba seguridad con el fichaje de Felipe Melo, pero que requiere una concentración y un esfuerzo máximo de todos. Porque el potencial de este equipo es superior a lo mostrado en algunos partidos como el del sábado y debe prolongar hasta el final el duelo con un Inter que se ha ido ya a siete puntos, un record histórico en la jornada once. Pero el equipo ya demostró qué es capaz de hacer el miércoles. Por qué no consiguió repetirlo el sábado es el problema, lo que debe descubrir Ferrara. Pero no es justo decir que este equipo está en crisis, que el entrenador no vale o que los jugadores no son buenos. Ni mucho menos.

domingo 1 de noviembre de 2009

Damato y Dátolo devuelven a la Juve a la Tierra


Juventus - Nápoles, 2-3
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Grygera, F. Cannavaro, Chiellini, Grosso; Felipe Me­lo, Poulsen (32’ st Amauri); Camoranesi (31’ pt Tiago), Diego, Giovinco (39’ st De Ceglie); Trezeguet. A disposición: Manninger, Legrottaglie, Mo­linaro, Immobile. Entrenador: Ferrara.
Nápoles (3-4-2-1): De Sanctis; Campagnaro (13’ st Datolo), P. Cannavaro, Contini; Maggio, Cigarini, Gargano, Aronica; Hamsik, La­vezzi (41’ st Pazienza); Denis (24’ st Quagliarella). A disposición: Iezzo, Grava, Rinaudo, Pià. Entrenador: Mazzarri
Estadísticas Juventus: tiros 13, tiros a portería 4, corners 5, fuoras de juego 3, posesión de balón 62%.
Estadísticas Nápoles: tiros 14, ti­ros a portería 5, corners 8, fueras de juego 2, posesión de balón 38%.
Árbitro: Damato di Barletta. Amonestó a Contini, Campa­gnaro, P. Cannavaro y Chiellini. Expulsó a Amauri con roja directa.
Goles: 35’ pt Trezeguet; 9’ st Giovinco, 14’ st Hamsik, 20’ st Dato­lo, 37’ st Hamsik.

La Juve apenas reencontrada el pasado miércoles volvió a perderse sólo tres días después al final de un partido que no pudo terminar Camoranesi, pero sí su agresor Contini y tampoco Amauri, que pagó el mal arbitraje de un colegiado precipitado que expulsó a la ligera al brasileño por un choque con la cara de De Sanctis al ir a rematar un balón. Así terminó el partido, con los nervios disparados y con la incredulidad de ver que a una buena Juve se le escapaban tres puntos que parecían asegurados media hora antes, cuando Giovinco aprovechaba el castigo que el destino le impuso a Contini para marcar el 2 a 0. Sin embargo, el Nápoles remontó llevándose un 2-3 histórico y los tres puntos veintiún años después, cuando Careca marcó un hat-trick junto a Maradona (3-5). Valorar la justicia o no del marcador se convierte en una tárea complicada. La Juve jugó bien y dominó hasta el segundo gol; sufrió dos grandes errores arbitrales, pero el Nápoles supo reponerse bien y su entrenador revolucionar el equipo con un cambio que resultó ser clave. Eso y que la Juventus no supo jugar como un equipo grande. ¿Culpa de Ferrara, culpa de los jugadores? Mitad y mitad. Porque el entrenador no supo gestionar la amplia ventaja de dos goles, porque no vio el peligro que entrañaba desproteger más aún el centro quitando a Poulsen para meter a Amauri; pero los jugadores también, porque los que nos maravillaron el miércoles y ayer durante la primera mitad, hicieron el rídiculo en la segunda, porque las bandas volvieron a ser igual a nada y porque nunca supieron integrar ni aprovechar las ventajas de tener a Diego en el equipo.

Seguramente en este aspecto mucho tuvo que ver la lesión de Camoranesi, que recibió un codazo en la sien antes de que se cumpliese media hora y tuvo que irse al vestuario ante la imposibilidad de cortar la hemorragia. A diferencia del golpe involuntario que le dio Amauri a De Sanctis en el final del partido, ni el árbitro ni su asistente vieron esa agresión y Contini siguió violentando el fútbol consiguiendo, inexplicablemente, terminar el partido. Sin alternativas, Ferrara tuvo que dar entrada a Tiago y así Camoranesi no tuvo nunca nadie que le reemplazase. No intervino en ningún momento en el partido hasta el momento de regalar el 2-3 a Hamsik con un despeje horrible. No era otra cosa que el reflejo de la situación de un jugador mentalmente fuera del equipo, si es que alguna vez estuvo dentro. Ranieri y Ferrara han confiado en él y nunca han obtenido la respuesta deseada: indolencia, pasotismo y errores cada vez más graves, todo lo que sobra en un jugador de la Juve. Ayer, ni siquiera fue capaz de echarle una mano a Grygera, que se vio superado en velocidad y en número por los jugadores napolitanos en ocasión de los goles rivales.

Pero si el cambio de Tiago era prácticamente una obligación, no lo era el de Poulsen con el 2-2 ya en el marcador y la tragedia fraguándose en el campo. El equipo, ya descompensado y sufriendo las acometidas visitantes, quedó absolutamente desnudo y dio lugar al contragolpe incesante del nuevo Nápoles de Mazzarri, un equipo especializado en remontadas. Cierto que fue una decisión valiente que buscaba recuperar los puntos que el equipo había perdido, pero el riesgo excesivo terminó demostrándola como equivocada (seguramente la lectura hubiese sido del todo distinta si Amauri en lugar de ser expulsado hubiese marcado y Ferrara seguiría siendo el héroe del miércoles y no el suicida que es en domingo) y más cuando se veían, incluso desde el sillón de casa, las carencias que tenía el equipo. A esas alturas del partido, el depósito de Giovinco estaba vacío y, a pesar de que jugó un buen partido, era evidente que no podía ayudar en la nueva situación que se había planteado y sus ayudas a Grosso eran un mero eufemismo. O incluso Diego, que ni se encontró ni le encontrarón (¿le buscaron?). Pero no, fue Poulsen y De Ceglie sólo entró con la tortilla dada la vuelta.

Porque a pesar de que el comienzo de la Juve fue inmejorable, con una ocasión clarísima de Giovinco a los diecinueve segundos, el equipo fue languidenciendo progresivamente hasta llegar al punto de no retorno que supuso la entrada de Dátolo. El Nápoles perdía 2 a 0 y Mazzarri le dio entrada en el lugar del central argentino Campagnaro, que se jugó la expulsión minutos antes y no dio la talla en el 1-0 de Trezeguet, que se vio libre de marca para aprovechar un centro paranormal de Grygera con la izquierda. Multiplicó su eficacia como dominador del partido y terminó desquiciando a Grosso, Grygera y Melo y dejando en evidencia las lagunas defensivas del equipo. En el primer gol de Hamsik, especialmente, con Grygera incapaz de darle caza y Cannavaro y Chiellini impotentes ante la velocidad y la potencia del esloveno. Sólo seís minutos después llegó el empate con el argentino aprovechando un rechace milagroso de Buffon para superarlo en segunda instancia. Luego, con el equipo totalmente roto, llegó el 2-3 esperado de nuevo obra de Hamsik, con, como habíamos dicho, la ayuda inestimable de Tiago. Una derrota tan comprensible como in. Ante un gran equipo, pero perdiendo una ventaja de dos goles. Como ha dicho Blanc, la Juventus ha "gastado todos los comodines". El Inter se aleja a los mismos siete puntos a los que se encontraba con Ranieri. Pero aquí viene la diferencia que nos permite ser optimistas. Este es otro equipo. Y ha quedado demostrado.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

 
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