domingo 19 de julio de 2009

Il cavaliere che non lascia mai una Signora


Hace diez días, Alex Del Piero comenzaba su temporada número diecisiete en la Juventus. Y desde anteayer sabemos que también comenzara una decimoctava. Diecisiete años después, Del Piero sigue siendo uno de los pilares de la Juventus, el club donde llegó siendo un chaval y en el que se ha convertido un hombre y, más que eso, un símbolo. Pasan los años, pero la historia no cambia: Del Piero y la Juve siguen juntos y nadie puede saber cuando se separarán. Es cierto que puede que ya no sea titular indiscutible y lo es también que, como él mismo dijo en la rueda de prensa en que anunciaron su renovación algo ha tenido "que dejar por el camino" (dinero, se entiende). Pero igualmente cierto es que cada año se repite la cantinela de la edad, que ya es mayor, que se marcha a un torneo menor y cada año él se encarga de desmentirlo oficialmente sobre el terreno de juego, donde quiere y tiene que hacerlo y donde tanto nos gusta verle. Porque, quizá para alguno conviene recordarlo, el capitán marcó el año pasado, con 34 años, 21 goles y nadie en la Juve hizo más (Iaquinta con 15 y Amauri con 14 fueron los únicos que pasaron de la decena de tantos).

Treinta y cinco años cumplirá el próximo noviembre y sigue ahí, con el mismo físico y la misma frescura que hace un lustro. Hay cosas que no cambian. Para ello, Del Piero ha llevado una vida muy cuidadosa, con entrenamientos suplementarios y un preparador personal, el esfuerzo, para seguir defendiendo lo que ama, nunca le ha asustado; y ahora, con su veteranía, menos. Y el fruto de esta dedicación especial son 603 partidos y 263 goles con la Juventus que le han otorgado a él y al cub un palmarés espectacular: (siete scudetti, una Coppa, cuatro Supercopas, una Champions League, una Supercopa de Europa, una Intercontinental y una Intertoto).

Era el verano del ya lejano 1993 cuando Giampiero Boniperti lo compró del Pádova por 5 mil millones de liras (poco más de 2'5 millones de euros) dándole un sueldo de 150 millones (unos 77 mil euros). Y desde ese momento, Juventus y Del Piero nunca se han separado. Y nunca lo harán. En 1996, se revisó y adecuó el contrato de uno de los jóvenes más prometedores del planeta, pasando a cobrar 1.500 millones de liras (alrededor de 750 mil euros). Después, por expresa voluntad del avvocato Agnelli, en enero de 1999, cuando Del Piero aún se recuperaba de la terrible lesión sufrida en Udine (8 de noviembre de 1998), su relación con la Juventus se alargó hasta 2004 causando un enorme revuelo: un jugador cuya carrera había quedado en el aire (reapareció después el 4 de agosto de 1999 contra el Hansa Rostock en la Intertoto) iba a ser le mejor pagado, no sólo de Italia, sino del mundo, cobrando 10.500 millones de liras (casi 6 millones de euros). Y Del Piero, obviamente, volvió a jugar y volvió a extender su relación con la Juventus en 2003, con una renovación que se hizo famosa por la aparición en la prensa escrita de una 'misteriosa' publicidad que rezaba "un cavaliere non lascia mai una Signora" (un caballero no deja nunca a una señora): en esta ocasión, llegó la primera reducción salarial del capitán, que con 30 años se redujo un 15% el sueldo, pasando a cobrar unos 4'5 millones.

Cuatro años después, en 2007, Del Piero firmó su quinto contrato, el primero con su hermano como único representante y con la directiva actual, después de una cierta polémica tras unas declaraciones de Alessio Secco en las que dijo que Alex podría irse de la Juventus y rebajando su salario hasta los 4 millones de euros. La del viernes fue la última (por el momento) de Del Piero como jugador de la Juventus. Será hasta, mínimo 2011, cobrando 3 millones de euros fijos más otro por rendimiento para seguir escribiendo la gloriosa historia de la Juventus. Después el club y el jugador decidirán si, a los 37 años (edad hasta la que declaró querer jugar), puede seguir jugando o es el momento de que el capitán tenga otras responsabilidades. El viernes, John Elkann dijo que "Del Piero forma parte del patrimonio de la Juventus" y que "es el futuro". Y ya sabemos que "un cavaliere non lascia mai una Signora".

jueves 16 de julio de 2009

Nace la Juve de Ferrara


Ayer no importaban demasiado los goles, ni el espectáculo y casi tampoco el resultado, sino que el partido tenía como principal objetivo el de empezar la nueva temporada futbolística después de las vacaciones y de siete días de trabajo bestial en Pinzolo. Por eso, el 4-1 con el que la Juve batió a la Cisco Roma (goles de Trezeguet, después empate de Franceschini y en la reanudación de Zanetti, Amauri e Immobile) tiene un valor efímero que acabó con el propio partido, aunque escuchando a Ferrara, el partido de ayer también sirvió "para familiarizarse con un nuevo sistema de juego", el rombo en el que se espera que den lo mejor Diego y Felipe Melo, ausente uno por una diminuta lesión y el otro por vacaciones, y remplazados por Zanetti y un insolito Del Piero que jugó de mediapunta (aunque el técnico advirtió que difícilmente volveremos a verle en esa posición), con Poulsen, que está a punto de marcharse (Barcelona o Schalke) a la derecha y Tiago, que espera quedarse más y mejor que nunca, a la izquierda completando la media. Al final del partido, Ciro hizo un análisis bastante fiel a la realidad de lo que fue el mismo y dio algunas pistas sobre como será la Juventus de Ferrara que ayer nacía: "Estoy bastante satisfecho con lo que he visto, el bajón físico es algo normal a estas alturas. Estuvimos bien en algunos momentos, sobre todo los primeros veinte minutos, profundizando más por la izquierda que por la derecha, jugando por bajo y con Del Piero moviéndose entre líneas, después, cuando empezamos a abusar de los pases horizontales nos hicieron algunas contras peligrosas".

De lo que vimos en el partido y escuchamos después en rueda de prensa sí que podemos intuir más o menos como será el juego de esta nueva Juve de Ferrara. Y hay que decir nueva, porque en los dos partidos que dirigió en el final de la temporada pasada se limitó a hacer funcionar con sencillez lo que había, sin tiempo de darle su sello personal. Poca circulación de balón, mucha verticalidad, velocidad de movimiento con y sin balón, cero balonazos, delanteros que tienen que replegar para no dejar en inferioridad a los centrocampistas y gran apoyo ofensivo de los dos laterales: estas podrían ser las líneas maestras de la Juventus 09/10. Un equipo a la altura, ahora sí, de la historia del club, con el optimismo rodeando el ambiente y con la sensación de que sí, que es posible. Y lo será, en parte, gracias a gente como Zanetti, al que no será fácil para Ciro dejarlo, en principio, fuera del equipo, y de Tiago, que espera vivir su mejor (o la primera buena) temporada en la Juventus. Y, cómo no, de los veteranos, como Trezeguet y Zebina, los protagonistas del primer gol de la temporada, que mostraron cual puede ser la dinámica del juego del equipo. Así como la gran conclusión de Zanetti, con un derechazo desde fuera del área, la media chilena de Amauri y la buena finalización de Immobile a pase de su compañero Esposito: encarnaciones de la potencia, habilidad, técnica y el protagonismo que tendrá la cantera en este equipo de Ferrara.

Pero en el partido de ayer contra un rival como la Cisco, "dignísimo para su categoría", como dijo Ferrara en el post-partido, también hay que destacar el ambiente que se vivió en la grada, mejorado todavía hoy con la llegada de los internacionales, Cannavaro inclusive, que fueron recibidos entre aplausos, al igual que el partido de ayer, donde desaparecieron los pitos, canticos ofensivos y abucheos. La afición ha recogido el mensaje de Ferrara: la Juventus necesita estar y trabajar unida para lograr los éxitos. El ambiente es fenomenal, todo el mundo está feliz y contento, con la sensación del trabajo bien hecho. Aunque queda más, el de acoplar bien el sistema defensivo y el rombo en la media. Ese será el trabajo de Ferrara y se siente seguro de poder lograrlo. Y la afición también. Y estas sensaciones hacía tiempo que no las teníamos. También por eso era importante volver a empezar.

Mira en Curva Bianconera TV el resumen del partido.

miércoles 15 de julio de 2009

La tesis de Ferrara


En la temporada pasada, la Juve terminó segunda, a diez puntos del Inter y habiendo marcado un gol menos y encajado cinco más. En total recibió trenta y siete goles, y quince de ellos los encajó en ocho jornadas. El año anterior, la Juve quedó tercera aún habiendo marcado tres goles más que el Inter; algo que se podría explicar viendo que también recibió once más que el equipo que entonces entrenaba Roberto Mancini.

Recuperar la solidez defensiva que se le presupone a un equipo del nivel y la tradición de la Juve será una de las prioridades de Ferrara (si no La Prioridad, con mayúscula) en su prmera experiencia en los banquillos. Su sistema de trabajo de implicará una sistema defensivo en el que los diez jugadores de campo sean claves en la presión y en la salida de balón una vez robado. Una pequeña revolución para el fútbol italiano, donde las estrellas de los equipos suelen estar al margen del trabajo defensivo para después poder explotar mejor sus cualidades (Del Piero en la Juve, Totti en la Roma, Ibrahimovic en el Inter...). Después de que históricamente Italia haya exportado la idea de la defensa al hombre, el cambio a la zona, las defensas con dos y tres centrales; puede ser la hora de que Ciro Ferrara importe la cultura europea para crear un equipo campeón que, justamente, tiene en la defensa la línea menos fuerte. Pero, como decimos, de defender él sabe un rato; de adaptarse al cambio también y ahora intentará que su equipo lo logre igual de bien que lo hizo él en la temporada que hoy comienza con el primer partido amistoso.

Hace un año, el ahora técnico de la Juventus obtuvo la licencia de entrenador internacional de manos de la Figc. A continuación presentamos un extracto realizado por el Corriere dello Sport de la tesis con la que Ferrara explicó su fútbol obteniendo una nota de 110 puntos sobre 110 posibles.


"Siguelo hasta el baño". Con esta orden perentoria de los primeros maestros del fútbol comenzaba mi larga carrera como defensa. Era, obviamente, la característica principal del marcaje al hombre. Rídigo, pegajoso, implacable.

Tenía que seguir a mi adversario a cualquier zona del campo, pararlo de algún modo, intentando anticiparme a él para después pasar rápidamente el balón al centrocampista encargado de iniciar el juego. Después el fútbol cambió, sobre todo en el aspecto defensivo, que poco a poco pasó del marcaje al hombre al zonal. Y yo viví en primera persona este cambio táctico y técnico. He vivido intensamente las dos fases, como marcador al hombre primero y como defensa en zona después. No puedo negar haber atravesado un periodo de aclimatación complicado, sobre todo cuando con la selección italiana estaba Sacchi, un metódico, teórico e idealista de la defensa en zona.

Pasé de la mentalidad "basta con que el rival no marque" a tener que esperarlo, frenarle, intentar adelantarme y después pasar el balón para empezar la acción de ataque: tuve que cambiar no sólo la posición en el campo, sino mejorar los fundamentos, soltar un poco los tobillos y levantar la cabeza para tener una visión más completa del campo. Admito que no fue fácil para mí, pero, al mismo tiempo, fue una suerte vivir en primera persona el cambio de una 'época' a otra, porque también en el sistema de defensa zonal hay que saber realizar un rígido marcaje, atacar al rival y no dejarlo girar, como marcan las normas del marcaje al hombre.

En los últimos años hemos vivido un cambio táctico general en la manera de defender: del tradicional marcaje al hombre (uno o dos jugadores marcando y el libre cubriendo espacios) hemos pasado al marcaje en zona (tres, cuatro, cinco defensas distribuidos sobre todo el ancho del campo y siendo los responsables directos del espacio que se les ha asignado).

(...) Esta nueva imágen del fútbol actual ha chocado con los ideales de algunos expertos: se ha observado que el descuido de la didactica defensiva y, sobre todo, la eliminación total del marcaje al hombre ha emprobecido técnicamente a los defensas, que a día de hoy no saben marcar bien como hacíamos hace algún tiempo. ¿Es realmente así?

Este nuevo enfoque táctico ha provocado que el marcaje, grandísima expresión de táctica individual, sufra cierta dejadez por parte de los técnicos, así que analizaremos las diferencias que existen entre los dos sistemas, marcaje al hombre y en zona, intentando trazar de la manera más exhausitva posible cómo formar buenos defensas en el fútbol de hoy.

Ferrara habla del nacimiento de la defensa de cuatro, utilizada por primera venz por Brasil en el Mundial de 1958, y del sistema italiano, que comprendía tres marcadores y un libre y que marcó la decada de oro en los setenta. Prosigue...

Los años setenta trajeron consigo una nueva concepción táctica en el fútbol europeo de élite. Los triunfos continentales de los clubres holandeses y las grandes actuaciones de la selección 'orange' en los mundiales de 1974 y 1978 impusieron el concepto del futbolista universal, capaz de actuar con eficacia en las dos fases del juego, pero estando siempre a cargo de una zona de competencia suya (ejemplo específico, Surbier y Krol) con el espectacular 'fútbol total'. En Italia, sin embargo, la adopción del nuevo sistema fue muy aislada y limitada. (...)

El auténtico cambio táctico en el fútbol italiano llegó a finales de los años ochenta con los triunfos espectaculares del Milan, entrenado por Arrigo Sacchi. El equipo rossonero, adoptando un sistema con cuatro defensas en zona, sin un libero fijo, triunfó en Italia y Europa, encantando a la gente por la calidad de su juego. Esta auténtica rotura con la tradición del juego italiano comportó un cambio cultural en la concepción táctica del fútbol (...). Hoy la mayoría de equipos, estén en el nivel que sea, se disponen según los conceptos de la defensa zonal, con defensas que no se mueven sólamente en función de la carrera del rival, como se hacía tiempo atrás, sino que lo hacen mirando el balón y la posición de su propio compañero de defensa.

Son tres los parámetros que un defensa tiene que tener siempre muy claros: la propia portería, el rival directo y el lugar en el que está el balón. En la defensa zonal no cambian, pero hay una consideración...

En los equipos que juegan con defensa en zona, cuando el defensor no tiene el balón aumentan las variables que tiene que controlar; a balón-rival-portería se le suma el espacio que hay que cubrir, especialmente si el equipo no está junto. La dificultad principal para un defensa está en saber cuando debe marcar y cuando debe cubrir.

El libre que tenía como función cubrir los espacios ya no existe. La defensa en zona requiere así una organización más compleja. (...) En el área, especialmente con los centros, se corre el riesgo de fijarse sólo en el balón, perdiendo la marca del rival a cubrir. Se necesita entonces simplificar y predeterminar el papel de cada uno: en superioridad numérica lo correcto es que haya un hombre situado en el primer palo y los otros marcando al hombre. Se marca y se cubre. Cuanto más cerca está la pelota de la portería es necesario estrechar más los marcajes. Como se puede ver, las referencias son las mismas para ambos sistemas defensivos. La diferencia es que en el marcaje zonal el defensa no siempre puede determinar a tiempo la distancia a la que se encuentra el adversario por la imposibilidad de seguirlo por todo el campo y la responsabilidad de garantizar la cobertura de su espacio.

Siguen las explicaciones sobre la táctica del marcaje, de la anticipación, de la entrada y el cambio de marca. Se debe correr siempre en diagonal para favorecer el apoyo y el uso de ambas piernas. A continuación explica cómo se debe robar un balón.

Las entradas pueden efectuarse de varia maneras. Entrada frontal: efectuada con la parte interna del pié al lado del maleolo o con el empeine, porque son las partes más duras. Entrada lateral: se efectua con el pié más alejado del balón y después de una torsión del cuerpo. Tackle: deslizándose, tras haberse alejado ligeramente del rival, buscando obtener el impulso adecuado.

Siguen algunos ejercicios para realizar en el campo. Y las conclusiones.

A lo largo de la historia del fútbol, el cambio consolida al nuevo sistema y desechando el anterior. El pase del marcaje al homber al marcaje en zona, que representa el cambio táctico más importante de la defensa, fue historicamente coherente y respondía a una necesidad, que cada vez se hacía más fuerte, de racionar la organización defensiva. Y por eso hoy el defensa tiene que completar su preparación técnica haciendo suyas estas convicciones: es indispensable tener claro que el marcaje al hombre es es la condición básica y más importante para integrarse de la mejor manera posible en la defensa zonal. Olvidarlo equivaldría a olvidar las bases clásicas del fútbol, perder de vista sus enseñanzas básicas, cerrar o menospreciar un capítulo de su historia. En definitiva, el defensa tiene que ser un... oso.

jueves 9 de julio de 2009

Mucho más que un fichaje


A falta de confirmación oficial y de que se resuelva de alguna manera el contrato de Marchionni con la Fiorentina, podemos decir que Felipe Melo es un nuevo jugador de la Juventus. Será uno de los últimos (o el último) de los fichajes de un verano que ha sido revolucionario para la Juventus, que ha hecho olvidar la etapa más negra del ranierismo y ha cambiado a una filosofía absolutamente ganadora, demostrada con la gran inversión económica realizada. Pero la compra de Felipe Melo es más que un mero fichaje, y tiene diversas consideraciones que se deben analizar. La primera de ellas es el cambio decidido de rumbo que ha tomado la Juventus, haciendo fichajes de calidad e inversiones importantes (21 millones en dinero cash por el brasileño que se unen a los 25 ya pagados por su compatriota Diego). El gasto de esta temporada en dinero ya supera el de la anterior y no se descartan nuevos fichajes si se cumplen los objetivos de ventas. Ayer lo explicó Blanc, con las cuentas en orden se permiten después hacer grandes fichajes, y así lo ha demostrado la Juventus, que verá la culminación de este buen trabajo administrativo en 2012, cuando se convertirá en el primer equipo italiano con un estadio de su propiedad.

Y estas inversiones económicas tienen una repercusión obvia en el equipo y se hacen con un objetivo claro: devolver al club más laureado de Italia al primer nivel nacional e internacional. Hace un par de meses, la Juventus se encontraba a la deriva, con un equipo desmotivado y que se había demostrado insuficiente para las exigencias de la Juventus. Hoy, el día en que comienza la nueva temporada, coincide con un nuevo ciclo para la Juventus, que debe ser ganador, porque con los fichajes de Diego y Melo, la calidad del centro del campo juventino es altísimo y no existe ningún desfase técnico con respecto al Inter. Es más, quizá ahora sea al revés. ¿Quién ganaría una batalla entre Zanetti, Cambiasso, Motta, Stankovic y Sissoko, Marchisio, Melo, Diego? Habrá que esperar para saberlo, pero de momento podemos ser optimistas. También porque los escuderos de nuestros guerreros son de mucho valor: Zanetti, Camoranesi, Tiago y Giovinco podrían ser la alternativa, hombre por hombre, para los teóricos titulares de Ferrara. Un lujo.

Pero además, Felipe Melo tiene otros significados que no por ser más simbólicos dejan de ser importantes: con esta compra, la Juventus ha mandado un mensaje a Europa, mostrando una gran ambición, poder y una gran confianza en Ciro Ferrara. Quiere volver a ganar y está siguiendo el camino para hacerlo con sensatez y tranquilidad. Trabajando con fuerza e ilusión ha conseguido dejar en el olvido las sombras de una época para olvidar y proponer un futuro glorioso siempre con el carácter de acero y el sacrificio de la Juventus, pero ahora con el plus de la calidad y la técnica de Diego y Melo. Un fichaje, el del ex de la Fiore que la Juventus le ha disputado y ganado al Arsenal de Wenger, que se presentó con cierta ventaja con la oferta de Eboué. Pero la Juventus mantiene su poder y su atractivo, y ha quedado demostrado. Y por último, aunque no por el orden es lo menos importante, la directiva y la propiedad ha mandado un mensaje de confianza total en Ciro Ferrara. Para su primera experiencia le ha provisto de un equipo no inferior a nadie. Hace poco más de un mes acabó la temporada de la Juve y cuando empieza la nueva parece haber pasado un siglo. Los aficionados de la Juventus estamos legitimados no a soñar, sino simplemente a imaginar, y a acompañar con el paso de los días el crecimiento de un equipo inimaginable hasta hace sólo unos días. Lo dicho, mucho más que un fichaje.

martes 7 de julio de 2009

Los mentirosos no estaban en Turín


Gaetano D'Agostino comenzó ayer la pretemporada de Montepulciano con el resto de jugadores del Udinese, como no estaba previsto ni en su agenda ni en los planes de la Juventus, que pretendía obsequiar a Ferrara con su primera y única petición expresa, la del 'regista' palermitano. Pero el culebrón no acabó como se deseaba y las posibilidades de recomponer unas negociaciones aplazadas y retomadas en exceso, son mínimas (siendo optimistas). Lo cierto es que era necesario que alguien le pusiese la palabra 'fin' a este asunto que tenía la respiración mantenida de todos los aficionados de la Juventus. Ahora, tras el "me han tomado por un loco, y para eso me quedo con el jugador" de Pozzo, la Juve tiene la pista libre para ir sólo a por Felipe Melo sin que nadie distraiga la atención, aunque siempre teniendo presentes las posibles alternativas.

Pero seguramente, lo peor del idilio d'agostiniano no haya sido el desenlace infructuoso, sino el camino por el que han discurrido las negociaciones. O por el que nos han hecho creer. Porque la situación quedó muy deteriorada ya el pasado viernes, después de que el director deportivo del Udinese, Sergio Gasparin, lanzase un ultimatun a la Juventus. La respuesta de Secco fue clara: "nosotros no aceptamos ningún ultimatun; si lo pueden vender a otro equipo, que lo hagan". Esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de la Juventus, que duró más de un mes, y tras diversas descalificaciones, Secco contestó así, entendiéndose de sus palabras un mensaje de superioridad: conocía la inexistencia de ofertas de otros equipos y la necesidad del club friuliano de vender y cuando dijo "si quieren" en realidad pensaba en un "si pueden". Porque la valoración del Udinese, por ridícula que pareciese, era real.

No menos de dieciocho millones por un jugador que, aún siendo considerado por su propio presidente como "una estrella", no cobraba más que muchos jugadores del Torino en Serie B, por ejemplo. Una estrella que renovó su contrato hace ocho meses por esas cantidades con la promesa de dejarle marchar en verano a un club más grande si surgía la posibilidad. Y bien, la posibilidad surgió y mucho se habló de ello. Desde la Juventus siempre con calma y serenidad, desde el otro bando primero difundiendo un falso optimismo y después con dureza y descalificaciones. Giampaolo Pozzo no ha seguido la línea de la tranquilidad y decidió ir por el camino de la vergüenza ajena. Con cada día, con cada nuevo jugador relacionado con la Juventus, D'Agostino se devaluaba un par de millones. Los treinta iniciales acabaron en un "por diecisiete se cierra". Pero la rectificación llegó demasiado tarde y le siguió una ulterior sublevación.

Y la Juventus no es un equipo ni de pueblo ni de familia. La seriedad va implícita cuando está por medio el mejor club de la historia de Italia. En el que quería jugar D'Agostino y al que le prometieron dejar ir. Después de una tormentosa negociacón de más de un mes de duración, sin ninguna polémica, con corrección, ha abandonado ese interés. Porque la Juve puede/quiere/sabe moverse en las arenas movedizas en las que trataba meterla el presidente Pozzo. Y sería conveniente recalcar esto. La Juve siempre mantuvo el discurso de confianza, pero con cautela. En ningún momento ha utilizado ni ilusionado al jugador con falsas promesas. Otros sí lo han hecho. Ha sido un mes raro para todos. Al final llegará Melo y no D'Agostino, que ya trabaja donde no quería estar, porque alguien engañó a alguien. Pero una cosa es segura: los mentirosos no estaban en Turín.
 
Ir Arriba